

REFLEXIÓN PARA LA ÚLTIMA REUNIÓN DEL CURSO PASTORAL 2025-2026
CÁRITAS PARROQUIAL DE SAN JUAN EL REAL DE OVIEDO
Queridos voluntarios:
Al concluir este curso pastoral, nos reunimos una vez más para compartir el trabajo realizado, agradecer el camino recorrido y preparar con responsabilidad el servicio que seguirá prestándose durante los meses de verano.
La palabra que mejor define nuestra tarea es, sin duda, acoger. Durante este año han pasado por nuestra acogida muchas personas con nombres, historias, sufrimientos y esperanzas concretas. Hemos escuchado preocupaciones por el empleo, la vivienda, la soledad, la enfermedad o la falta de recursos. En cada una de esas personas hemos intentado reconocer el rostro de Cristo, que sigue saliendo a nuestro encuentro en los más vulnerables.
La caridad cristiana no consiste únicamente en dar algo de lo que tenemos. Es mucho más. Es acercarse al otro con respeto, escucharlo sin prejuicios, acompañarlo con paciencia y ayudarle a descubrir que no está solo. Como nos recuerda el Evangelio, el buen samaritano no pasó de largo; se detuvo, miró, se compadeció y actuó.
Por eso, mientras hoy organizamos las guardias de verano para mantener abierta la acogida parroquial, no estamos simplemente distribuyendo unos turnos. Estamos garantizando que la puerta de la comunidad cristiana permanezca abierta para quien necesite ayuda, orientación o una palabra de esperanza. También en verano la pobreza no toma vacaciones, ni la soledad, ni las dificultades de tantas familias.
En esta reunión acogemos además al equipo directivo de Cáritas Arciprestal. Su presencia entre nosotros es un hermoso signo de comunión. Ninguna Cáritas trabaja aislada; formamos parte de una misma Iglesia que quiere servir unida. Compartir experiencias, dificultades y proyectos nos ayuda a descubrir que somos una sola familia al servicio de los pobres y que juntos podemos responder mejor a los desafíos que se nos presentan.
Estos días hemos escuchado también las palabras del Santo Padre durante su visita a nuestro país. Entre sus mensajes destacó una llamada que toca directamente nuestra misión: ejercer la caridad desde la cercanía, la dignidad y el encuentro personal. Nos recordó que los pobres no son números ni expedientes, sino personas amadas por Dios, y que la verdadera ayuda nunca puede humillar ni crear dependencia, sino promover la dignidad, la participación y la esperanza.
El Papa nos invita a ser una Iglesia que no mira desde lejos los sufrimientos del mundo, sino que se acerca a ellos con ternura y compromiso. Una Iglesia que escucha antes de hablar, que acompaña antes de juzgar y que sirve sin buscar protagonismo. Esa es precisamente la vocación de cada voluntario de Cáritas.
Al finalizar este curso, demos gracias al Señor por todo el bien realizado. Seguramente podríamos haber hecho más y mejor, pero también sabemos que muchas personas han encontrado en nuestra parroquia una mano tendida, una escucha sincera y un motivo para seguir adelante.
Pidamos al Señor que durante el verano nos conceda descanso para recuperar fuerzas, pero que no permita que se apague en nosotros la sensibilidad hacia quienes más necesitan nuestra cercanía. Que María, Madre de los pobres y consuelo de los afligidos, nos acompañe siempre y nos enseñe a vivir una caridad humilde, alegre y perseverante.
Muchas gracias por vuestro tiempo, vuestra entrega y vuestro testimonio cristiano.
«Todo lo que hicisteis con uno de estos hermanos míos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40).
Que sea una reunión de agradecimiento, evaluación y también de renovación del compromiso para seguir siendo, desde la Basílica de San Juan el Real, signo visible del amor de Dios hacia los más necesitados.


NUESTRAS RAÍCES
La fundación del templo se inicia en 1912 en un solar ocupado por otra iglesia, demolida en 1882, siendo finalizado en 1915.
Consta por la historia que Alfonso III el Magno edificó en el año 862 un altar dedicado a San Juan Bautista, contiguo a su palacio, que en 1006 fue cedido por Alfonso VI para Hospital de Pobres y Peregrinos y vino a erigirse, en fecha no concretada, en la primera Iglesia parroquial de esta feligresía de San Juan el Real.



